La Historia de la odontología en el Renacimiento

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Sería muy fácil acudir a dentistas en Barcelona u otra ciudad y preguntarle por la Historia de la odontología, pero otra cosa es que quieran perder largos minutos hablando de ello, ¿verdad?

En el Renacimiento, el humanismo médico llevó a recuperar textos clásicos originales, lo que sirvió para reinterpretar antiguos métodos docentes. Entre ellos, el contacto de los estudiantes de anatomía con los pacientes y con los fármacos.

La imprenta también tuvo un papel central, dado que permitió multiplicar y difundir los nuevos libros. En la segunda mitad del siglo XVI, comenzaron a dejarse ver tratados médicos modernos que introducían novedades con respecto de los antiguos.

El primer texto que hablaba de la odontología durante el renacimiento fue “Coloquio breve y compendioso sobre la materia de la dentadura y la maravillosa obra de la boca”, de Francisco Martínez de Castrillo, que incluía muchos remedios y consejos. También, en el 1557, fue publicada la obra “La orden de curar los dientes”.

Los dos grandes exponentes del sector, sin embargo, fueron Leonardo da Vinci y Vesalio.

Vesalio

Publicó obras sobre el cuerpo humano y sobre la dentadura humana. Realizó descripciones e ilustraciones de las diferentes piezas dentales y de la anatomía de la cavidad oral.

Sin embargo, no se destacó solamente en este campo; en general, fue un brillante estudioso del cuerpo humano, y publicó diversos libros sobre varios ámbitos de la anatomía, tales como las venas y arterias o al sistema nervioso central y a los órganos de los sentidos.

Leonardo da Vinci

Uno de los personajes históricos más conocidos popularmente; son innegables sus aportaciones a diferentes ámbitos, dado que fue arquitecto, pintor, científico, botánico, escritor, filósofo, escultor, ingeniero, inventor, músico, urbanista, poeta y, también, anatomista.

Se empezó a fijar en la boca y los dientes porque servían para dar carácter a sus personajes tallados en mármol o pintados en murales y lienzos. Estudió el cráneo con gran detalle; llegó a describir el seno maxilar 150 años antes que Nathanael Highmore, quien realizó una descripción mucho más completa en su posterior obra “Corporis humani disquisitio anatómica” (1651). Además, describió los dientes con pormenores y, por primera vez, hizo una distinción entre premolares y molares.

El Renacimiento fue una época apasionante por muchos motivos, y también, para el sector médico en lo relacionado con la anatomía humana.